La amenaza contra la soberanía popular

Escribo esta columna de opinión con una profunda preocupación, pero a la vez con un firme rechazo a la vulgar intervención de varios actores internacionales en las elecciones de Colombia, donde la voluntad popular debe ser la que prime y prevalezca. 

Ya lo hicieron en Honduras y Argentina, y nuestro país no lo puede permitir. La época de la colonia y el control de los imperios ya se terminó; Colombia es una nación independiente y soberana. Tenemos autodeterminación y ninguna potencia o actor extranjero puede intervenir para presionar a la población a votar por el solo hecho de ser "potencia" o aliada de algunas corrientes ideológicas. 

La soberanía popular debe prevalecer y ser respetada tanto de forma interna como externa. Las elecciones son de suma importancia, pues definen un futuro muy delicado; por ende, tampoco pueden ser usadas para imponer "gobiernos de papel" o "gobiernos por accidente" —como los llamo— para que entreguen o vendan nuestro país a intereses oscuros de poderes extranjeros malévolos y malintencionados. 

Ahora, la doctrina "Monroe" pone su mirada sobre nuestra nación. La decisión del pueblo debe tomarse sin presiones. Asimismo, otro punto de rechazo es cómo ciertos candidatos usurpan funciones diplomáticas que son exclusivas del poder ejecutivo; es profundamente preocupante que sucedan estos hechos, que no ocurra nada y que no se establezcan límites claros. 

El poder de decidir no está en Estados Unidos ni en Europa; está en cada vereda, en cada barrio popular y en la decisión propia del pueblo colombiano.



Juan Pablo Romero Peña

Vicepresidente de la UNJ 

Analista político